Pensé que nuestros políticos aprenderían con el tiempo a ser precavidos con sus declaraciones, todo quedando registrado en hemerotecas audio-visuales. Últimamente, ha vuelto a emplearse la palabra ‘patriota’ en relación con estos momentos de crisis económica y el incesante fustigar de los mercados a la Deuda Pública del Reino de España.
Aunque su uso en esta ocasión parece enfocarse a la descripción del apoyo de ‘buen ciudadano’ que el Presidente de Gobierno espera de los políticos, con el líder de la oposición, en primer lugar, no he podido resistir la tentación de recordar aquella escaramuza dialéctica cuando el ocupante de La Moncloa en el transcurso del inicio de su segundo mandato empleó ‘patriota de hojalata’ como calificativo de su adversario, para describir sus actuaciones de esos momentos. En el rifirrafe verbal, Mariano Rajoy respondió aludiendo al ‘bobo solemne’ sin decir, según él, a quien se refería. http://2005politico.blogspot.com/
Hoy, prácticamente cumplidos los 7 años de José Luis Rodríguez Zapatero como Presidente de Gobierno, y tras unas elecciones autonómicas en Cataluña, me parece conveniente reflexionar sobre ciertos sustantivos empleados – patriota & bobo – en la vida política de este estado, y las significancias diversas que pueden dárseles al agregarle calificativos como – hojalata & solemne – para describir a los personajes de la escena política. Según el que las interprete y de acuerdo a la combinación de las mismas, podríamos entrar en un interesante juego de frases en esta nuestra España en crisis.
Veamos el resultado de mis impresiones de las distintas posibilidades:-
Patriota (a secas): Dícese (RAE) de ‘aquella persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien’, por lo que se debe entender que actúa con cierta nobleza y lealtad hacia su país.
Bobo (sin más calificativos): Bobo según la RAE es aquél que está ‘falto de entendimiento y razón’ o ‘extremada y neciamente candoroso’, en una palabra, ‘tonto’.
Patriota de hojalata: Supongo que la hojalata no sólo es un metal frío sino también de poco valor monetario, y a eso se debería referir el que fabricó la frase – patriota de hojalata. Además, podría haber dado un tono peyorativo a ‘patriota’ al asociarse tal palabra a la noción caduca de ‘patria’ en tiempos pasados de una España rancia y encorsetada.
Bobo solemne: Al agregar ‘solemne’ a ‘tonto’ y dicho en lenguaje llano a cualquiera, parece que se pretenda insultar aunque el calificativo tan altisonante como ‘solemne’. Difícil imaginarse a un ‘bobo’ como majestuoso o imponente, ¿verdad? ¿Será que el que pronunciara esas palabras también compartía la cualidad que pretendía describir de otro?
Y ahora, le doy mí recomendado giro lingüístico al asunto, para afrontar mejor nuestra realidad española –
Patriota solemne: ¿Y por qué no un ser ‘crítico e interesante’ (solemne) que ame a su país (patria)?
Bobo de hojalata: Mejor lo anterior que un tonto (bobo) laminado (hojalata) que no dé pie con bola para resolver hasta lo más fácil.
Y espero que jamás tengamos ‘patriotas bobos’ o ‘bobos patriotas’ que acaben ‘metiendo la pata’ no sólo con el uso diario de nuestra rica lengua sino también, y sobre todo, en la resolución de nuestros graves problemas actuales.
Sugiero ir afinando más nuestro lenguaje, empleando siempre el diccionario on-line RAE http://buscon.rae.es/draeI/ ante cualquier duda.
Fernando Fuster-Fabra Fdz.
Experto en Comunicación & PNL
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